
La diferencia entre una marca que se recuerda y una que se olvida
Hay marcas que cuando hablan, las reconoces aunque no veas el logo. Hay otras que si les quitas el nombre podrían ser de cualquier empresa del sector. La diferencia no está en el presupuesto — está en si un profesional se tomó el tiempo de definir la personalidad.
La personalidad de marca es el conjunto de rasgos humanos que atribuimos a un negocio. Funciona exactamente igual que la personalidad de una persona: genera expectativas, crea confianza, hace que algunas personas conecten y otras no — y eso último, lejos de ser un problema, es exactamente lo que buscamos.
Una marca no puede gustarle a todo el mundo. La que lo intenta acaba siendo tan neutra, tan inofensiva, tan diseñada para no molestar a nadie que tampoco consigue gustarle de verdad a nadie.
La personalidad se construye respondiendo preguntas incómodas. Si tu marca fuera una persona, ¿cómo vestiría? ¿Cómo entraría en una habitación llena de gente? ¿Qué haría que te cayera bien de golpe? ¿Y qué haría que no fuera para todo el mundo? Esa última pregunta es la más importante y la que más se salta.
El tono de voz es la expresión de esa personalidad en el lenguaje. Una marca con personalidad directa y sin rodeos va a escribir frases cortas, va a llamar las cosas por su nombre, va a evitar los eufemismos corporativos. Una marca cálida y cercana va a usar el tuteo, va a compartir contexto antes de pedir nada, va a sonar como una persona de confianza.
Cuando la personalidad y el tono están definidos y son consistentes, ocurre algo que ninguna campaña de publicidad puede comprar: la gente empieza a reconocerte antes de ver tu nombre.
Eso es una marca que funciona.
P.D. — La personalidad de mi marca es directa, honesta y con humor .Si has llegado hasta aquí, ya la has experimentado. Y si has llegado hasta aquí es porque encajamos. Bienvenida.
Irene Viciano


