Bienvenidos a mi diario de abordo
(BLOG)
La diferencia entre una marca que se recuerda y una que se olvida Hay marcas que cuando hablan, las reconoces aunque no veas el logo. Hay otras que si les quitas el nombre podrían ser de cualquier empresa del sector. La diferencia no está en
Cada año, en algún momento entre enero y febrero, aparece el mismo ritual: las listas de tendencias. Diez tendencias para este año. Las siete cosas que van a dominar el diseño. Lo que tienes que saber antes de que sea tarde. Y todo el mundo las lee, las guarda en favoritos y luego hace más o menos lo mismo que el año anterior. Así que voy a intentar hacer algo diferente. No una lista de qué está de moda — sino lo que hay debajo de lo que está de moda. Porque las tendencias siempre cuentan algo sobre el momento
Es esa que aparece cuando llevas demasiado tiempo produciendo sin sentir. Entregando archivos correctos, aceptables, dentro del plazo. Haciendo bien tu trabajo. Y sin embargo algo dentro te avisa: esto no es suficiente. Falta algo. Falta la chispa, el vértigo, esa cosa sin nombre que te hacía quedarte despierta a las dos de la mañana solo porque el proyecto te tenía atrapada de una manera que no podías explicar. Eso es el hambre de arte. Y cuando llega, lo reconoces porque duele un poco. Botticelli pintó El nacimiento de Venus sin saber que cuatro siglos después íbamos a poner su
Hola 🙋🏻♀️ soy…,El nombre de mi empresa es… 🐈⬛ ofrecemos el servicio o producto: 🐇 Etiquetar con nombres a las cosas existe desde que el mundo gira, desde las cabernas pasando por las heráldicas familiares hasta el nombramiento en un nacimiento. Todos hemos nombrado sin darnos cuenta a peluches, motes a amigos e incluso Homer rebautizo las cucharas 🥄 ( taca a comer ). El naming es el arte y técnica de nombrar. El buen naming depende de tantas cosas que me acabaría los caracteres de este post. Por ello es importante que el nombre de una empresa esté sincronizado
Hay escenas que no hacen ruido, pero lo cambian todo. Ayer, mi abuela me hizo palomitas 🍿. Sacó maíz y, mientras me hablaba, metió en un cazo un puñado de granos de maíz 🌽, aceite y sal. Decía que hacía tiempo que no comía y que tenía que hacerme palomitas “de las suyas”. No entendí muy bien por qué quería hacerme palomitas un jueves a mediodía, pero acepté su invitación. Y entonces pasó algo. Mientras la veía cocinar, sentí una necesidad casi urgente de tener un botón de “grabar” en mi memoria. Guardar para siempre el olor de sus palomitas,